Posar de frente y quieto ante la cámara puede resultar tan artificial que se nota en el resultado final. La postura y la expresión son, junto con la luz y el fondo, lo que más cambia la percepción de una foto — y ambas se corrigen con ajustes pequeños.

Gira ligeramente el cuerpo

Colocarte totalmente de frente a la cámara, con los hombros en línea recta, suele verse rígido. Gira el cuerpo unos 15-30 grados respecto a la cámara y vuelve la cabeza hacia el objetivo — es la postura clásica de retrato que se usa en fotografía profesional porque estiliza la figura y resulta más dinámica.

Posición de la barbilla

Mantener la barbilla totalmente recta o hacia arriba puede generar sombras poco favorecedoras o dar sensación de altivez. Un pequeño gesto de adelantar y bajar levemente la barbilla (como estirando el cuello hacia la cámara) suele mejorar la línea de la mandíbula.

Dónde mirar

Si te haces la foto con el móvil, es fácil mirar la pantalla en vez de la lente de la cámara — el resultado es una mirada que parece desviada. Localiza dónde está físicamente la cámara y mira directamente ahí en el momento del disparo.

Hombros y postura general

Los hombros tensos y levantados son uno de los signos más claros de una pose forzada. Baja los hombros conscientemente antes de la foto y deja los brazos sueltos, aunque no se vean en el encuadre — la tensión se nota igualmente en el gesto de la cara.

¿Sonreír o mantener una expresión neutra?

En la mayoría de los casos, sonreír ayuda. Un estudio sobre 800 fotos de perfil profesionales encontró que las personas que sonríen se perciben como más agradables, más competentes y más influyentes que las que posan serias — y que sonreír enseñando los dientes duplica esa percepción de cercanía frente a una sonrisa cerrada.

En sectores donde se valora especialmente la seriedad o la autoridad (algunos puestos legales, financieros de alto nivel, dirección ejecutiva en entornos muy formales), una expresión serena pero no sonriente también puede transmitir profesionalidad — no es una norma estricta, cada vez es más habitual ver sonrisas naturales incluso ahí.

La clave, sonrías o no, es que sea natural: una sonrisa forzada se nota, y transmite justo lo contrario de lo que se busca. Practica delante de un espejo, o pide a quien te haga la foto que te haga hablar o reír un momento antes de disparar.

Errores frecuentes

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