Cuando el CV todavía no tiene mucho que contar — quizás un par de trabajos de verano, alguna asignatura relevante, poco más — la foto pasa a pesar más de lo habitual. Es de las pocas cosas que el reclutador procesa antes de leer una sola línea del resto del documento, así que conviene que acierte donde el texto todavía no puede.
No hace falta aparentar una experiencia que no tienes
Es tentador sobrecompensar: ponerse el traje más formal que se tenga a mano, adoptar una pose rígida de ejecutivo. El efecto suele ser el contrario al buscado — se nota forzado, y un reclutador con experiencia lo detecta enseguida. Una imagen cuidada pero natural transmite mucho mejor quién eres realmente que un disfraz de "quince años de carrera" que no te corresponde todavía.
Informal no es lo mismo que descuidado
Si es para unas prácticas, el listón de formalidad baja un poco — una camisa o un jersey liso encajan perfectamente, sin necesidad de chaqueta. Pero "informal" no da barra libre: el fondo sigue teniendo que ser neutro, la luz uniforme y el encuadre correcto. La diferencia está en el nivel de la ropa y la expresión, no en la calidad general de la foto — ese mínimo no baja nunca, ni con cero años de experiencia.
La expresión pesa más que la formalidad
Sin un historial largo que hable por ti, la actitud que transmite tu cara hace parte de ese trabajo. Una sonrisa natural y una mirada directa a cámara comunican energía y ganas de aprender — justo lo que muchas empresas valoran en alguien que empieza, a veces más que la experiencia técnica concreta que todavía no ha dado tiempo a acumular.
Ajusta el nivel según a quién aplicas
No es lo mismo enviar tu foto a un despacho de abogados que a una startup de diseño. Para un primer empleo en banca, consultoría o administración pública, acércate a la formalidad de ese sector aunque sea tu primera vez — camisa, colores serios, expresión más contenida. Para unas prácticas en una agencia creativa o una empresa tecnológica, ese mismo nivel de rigidez puede jugar en tu contra: ahí encaja mejor una imagen más cercana, sin llegar a informal. Si tienes dudas sobre qué se espera, mirar las fotos de LinkedIn de gente que ya trabaja allí suele dar una pista bastante fiable.
Coordínala con tu perfil de LinkedIn
Cada vez es más habitual adjuntar el enlace a LinkedIn junto con el CV, sobre todo en candidaturas de primer empleo. Usar la misma foto (o una muy coherente en tono y fondo) en ambos sitios da una impresión más sólida — lo contrario, dos fotos que no parecen de la misma persona en el mismo momento vital, resta más de lo que parece.
Errores frecuentes
- Recortar una foto de grupo: se nota el encuadre forzado y casi siempre queda medio hombro ajeno en el borde — mejor una foto pensada específicamente para esto.
- Selfie con el brazo estirado: el ángulo desde abajo no favorece a nadie, y suele delatarse por el brazo cortado en la esquina.
- Excederse en la formalidad: un traje completo para unas prácticas de verano puede leerse como que no entiendes bien el contexto al que aplicas.
- Foto años atrás: si ha cambiado bastante tu aspecto desde esa foto de la universidad, mejor una actual — genera mejor primera impresión en una entrevista presencial o por vídeo.
Puedes crear tu foto para el CV gratis, sin registro, en menos de un minuto — ideal para dar tu primer paso con buen pie. Y para el documento, la plantilla de CV para primer empleo pone la formación y los proyectos por delante de la experiencia.